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Como
el entrañable hidalgo, Don Quijote, abandona su casa y parte al
encuentro de la aventura que más ansía, vela sus armas (lapiceros,
pluma y pinceles) una noche en una vieja pensión madrileña
y, rechazando a embaucadores y mercaderes, comienza el más duro
desafío que un hombre puede librar: la lucha por ser uno mismo
por encima de todo. |
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